lunes, 2 de febrero de 2009

“Háblame Señor y que yo te escuche, que no endurezca mi corazón”


Su doctrina es totalmente nueva. Tiene como parámetro “el amor de Dios”. Es el mandamiento primero y el está contenida toda la Ley y los Profetas. Amar no solamente a quien te ama, sino también a tu enemigo. Perdonar hasta setenta veces siete. Anteponer el amor y la misericordia, a la venganza y la muerte.
IV Domingo durante el año (b) 
Por Mons. Marcelo Martorell 

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