La biología genética ha demostrado con certeza apodíctica incontrovertible que el ADN del cigoto humano, desde su misma concepción en el seno materno, es un identificador único e irrepetible –aún cuando existieran gemelos contenidos en un mismo saco vitelino, en cuyo caso cada cual tiene el suyo propio e inconfundible– distinto del ADN del progenitor y de la progenitora.
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In Illo Tempore: XII domenica dopo Pentecoste
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Nella nostra traduzione da OnePeterFive la consueta circostanziata e
profonda meditazione di P. John Zuhlsdorf, che ogni settimana ci consente
di mantenere...
Hace 2 horas

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