
Toda nuestra riqueza, nuestras cuentas corrientes, hipotecas, patrimonio, nuestra información clínica, nuestros hábitos y costumbres, nuestro pensamiento e incluso nuestros más íntimos sentimientos, reducidos a una serie de apuntes cibernéticos almacenados en la nube, nos hace extremadamente vulnerables.
Por César Valdeolmillos Alonso
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