Por el color de su jugo, parecido a la sangre, en la iconografía cristiana se convirtió en un símbolo del martirio. Un martirio fructífero, como su fruto, lleno de semillas. Y por sus innumerables semillas, envueltas con una dura piel, se la tenía como la propia representación de la Iglesia que bajo su manto acoge y protege a innumerables naciones
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Il silenzio che pesa
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Cari amici, in queste ore di festa siamo tutti immersi nel rumore. Ho
scelto di condividere con voi queste riflessioni perché credo che, tra un
brindisi e ...
Hace 3 horas

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