Vi el alma del Señor, acompañada de las almas de los Patriarcas, entrar en el sepulcro, atravesando el peñasco, y mostrarles todas las heridas de su Sagrado Cuerpo. La mortaja se abrió y el Cuerpo apareció cubierto de llagas…Relato de una visión de la
Beata Maria Catalina Emmerich
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