El remordimiento mayor que tengo es el de no haberle sabido plantar cara a mi hija, el de no haberle dicho: "Hija mía, estás equivocada...". Lo que me hacía actuar –mejor dicho, no actuar– era la idea que para ser querida tenía que evitar el choque y simular que era lo que no era.
Por Victoria Cardona
Ver nota completa…
GREGORIO PALAMÁS Y SU CULTO: ESTUDIO DE CASO
-
En anterior oportunidad, exponíamos ser inconveniente e ilícito para un
católico latino acudir a los ritos orientales. Ello no solo por las dudas
en la a...
Hace 1 hora
No hay comentarios:
Publicar un comentario