Cuando miro al último de mis hijos, no puedo creer el error hubiésemos cometido, lo que me hubiese perdido y el dolor que sentiría al saber que había asesinado a mi compañero de la vida, a ese que trabaja y me acompaña continuamente, a quien desayuna todas las mañanas junto conmigo... ¡que gran error imperdonable que hubiéramos cometido!, ¡algo que ni nosotros mismos nos hubiésemos perdonado jamás!
Por Hector Alberto Balbastro
Ver nota completa...
In Illo tempore /l'ottava domenica dopo Pentecoste
-
Nella nostra traduzione da OnePeterFive la consueta circostanziata e
profonda meditazione di P. John Zuhlsdorf, che ogni settimana ci consente
di mantenere...
Hace 8 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario