El Santo Padre ha derramado una gran cantidad de tinta para impresionar al Primer Mundo con “su deber” de acoger a los inmigrantes. Ahora se ha vuelto a derramar bronce. El Vaticano se ha convertido en el nuevo hogar de una masa marrón llena de bultos que representa a una multitud de figuras demacradas que evidentemente esperan su oportunidad de una vida mejor.
Por Auguste Meyrat
Ver nota completa...
MENSAJE DE AÑO NUEVO
-
Amados hermanos, salud y bendición en este año 2026 de Nuestro Señor que
iniciamos por pura misericordia de Dios.
Habíamos consagrado el año anteri...
Hace 1 hora

No hay comentarios:
Publicar un comentario