miércoles, 18 de junio de 2008

DESDE EL EVANGELIO: DÍA DEL PADRE

No es sólo dar vida, sino cuidar las condiciones que permitan su desarrollo y crecimiento. Con su presencia el Padre es custodio de la vida en un sentido superior.

Por Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz


Creo haberles comentado la importancia que en Aparecida se le dio al tema del varón, del padre, tanto respecto a su familia como de la comunidad: “El varón, nos dice, desde su especificidad, está llamado por el Dios de la vida a ocupar un lugar original y necesario en la construcción de la sociedad, en la generación de la cultura y en la realización de la historia” (Ap. 459). Esta valoración de su figura nos habla de una presencia que ocupa un lugar insustituible en la vida de la sociedad.

En este día nuestra mirada agradecida y nuestro afecto se dirigen a ustedes, queridos padres. Para algunos existe aún la posibilidad de un encuentro personal, a otros nos queda el recuerdo que se hace oración. Su presencia y misión de padres adquiere su plenitud de significado en el seno de la familia. Podemos distinguir roles en la vida familiar, pero nunca separarlos. Hoy deseo compartir algunas ideas.

Creo que podemos hablar del talante paternal, como una dimensión que define sus vidas y misión. El talante, en este caso, sobre una base biológica, nos habla de una actitud propia que va marcando el estilo y ejercicio de la paternidad. La paternidad es una relación que hay que asumirla y amarla. En el hombre, en cuanto ser espiritual, todo pasa por su libertad y compromiso. No hay un determinismo que nos instala y nos exime de la tarea de asumir un comportamiento.

La paternidad engendra vida, pero también debe crear las condiciones para su crecimiento. Debe evitar todo aquello que dificulta o enrarece el ambiente y hace imposible vivir. No es sólo dar vida, sino cuidar las condiciones que permitan su desarrollo y crecimiento. Con su presencia el Padre es custodio de la vida en un sentido superior. La paternidad es, además, palabra de perdón, no cierra el camino al diálogo y la amistad. Es propio del talante paternal crear las condiciones de un clima de sinceridad y de corrección, que permitan el encuentro y la reconciliación. Cuántas heridas no se sanan en una familia, porque falta la grandeza del perdón.

La paternidad se manifiesta, también, en la paciencia. El Padre sabe esperar el tiempo del otro, no refiere todo a su tiempo y a sus gustos. Esto supone sabiduría y fortaleza espiritual, que son virtudes que enriquecen su misión de padre. Esta paternidad sin demagogias debe educar en el sentido del deber. El amor del Padre es exigente y sabe poner límites, porque busca el bien de su hijo. Su palabra debe tener esa sana exigencia que ayuda a romper el narcisismo, el egoísmo o los caprichos, y permite al hijo abrirse al mundo de la auténtica libertad y responsabilidad.

Queridos padres, he querido presentarles algunas notas de lo que llamaría el talante paternal, como un estilo o actitud que hace al bien de sus hijos y la cultura de la sociedad. Cuánta grandeza e importancia social tiene la vida de ustedes! Reciban en este día, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición de Padre y Obispo.



REFLEXIONANDO EL DOMINGO - FALTAN TRABAJADORES Y SOBRA TRABAJO

El pueblo sigue hoy en gran parte desorientado, manipulado y explotado, sin la necesaria compasión y compromiso creativo de quienes han sido designados para liberarlo de la esclavitud implantada por los implacables y crueles ídolos del dinero, del poder y del placer.
Domingo 11º del tiempo ordinario – A / 15 junio 2008

Por el P. Jesús Álvarez, ssp


Al contemplar el gran gentío que lo seguía, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y extenuados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos: - La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha. Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los malos espíritus para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Los envió a misionar, diciéndoles: - No vayan a tierras de paganos, ni entren en pueblos de samaritanos. Diríjanse más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. A lo largo del camino proclamen: “¡El Reino de los Cielos está ahora cerca!” Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.
Mt, 9, 36—10,8

El pueblo que sigue a Jesús está cansado, no sólo del camino o por no haberse alimentado, sino sobre todo a causa de las doctrinas y leyes inhumanas que le imponen los dirigentes religiosos y políticos, incapaces de orientarlo hacia Dios, facilitándole una vida humana y religiosa digna. Es el cansancio de sentirse piezas, números u objetos a merced del egoísmo, de la explotación o del placer ajeno, sin amar ni sentirse amados. Como ovejas sin pastor.
El pueblo sigue hoy en gran parte desorientado, manipulado y explotado, sin la necesaria compasión y compromiso creativo de quienes han sido designados para liberarlo de la esclavitud implantada por los implacables y crueles ídolos del dinero, del poder y del placer.
El pueblo necesita más y mejores pastores, maestros, testigos y servidores públicos que lo orienten y sirvan, con amor desinteresado, frente a los mercenarios, corruptos y explotadores inhumanos, que acumulan en sus cuentas y engordan a costa del sudor ajeno.
Por eso Jesús pide a sus discípulos que oren para que se multipliquen los trabajadores al servicio del pueblo, desde sacerdotes hasta políticos, que ayuden a los hombres a liberarse del pecado y de la dependencia, y así logren una vida digna en comunión gozosa con el prójimo, con Dios, con la naturaleza y consigo mismo, camino necesario para llegar a la casa del Padre, al gozo eterno. Ante el desempleo generalizado, sobra trabajo en la viña del Señor.
Se necesita más y mejor oración, testimonio, trabajo vocacional para que el llamado del Padre sea acogido, y así surjan suficientes obreros que escuchen el grito del pueblo que sufre hambre de pan y hambre de Dios.
Sobre todos pesa la responsabilidad y el honor de colaborar al aumento de buenos pastores y servidores del pueblo: con la oración persistente, con los inevitables sufrimientos ofrecidos como plegaria, con el ejemplo, apoyo moral, capacitación y ayuda generosa, que nunca será proporcionada al bien que a cambio se recibe.
De esa manera se comparte la misión sacerdotal y pastoral de Cristo y de sus discípulos. Tú mismo serás un obrero de la mies en tu ambiente. La evangelización no es exclusiva de nadie. Es un honor y compromiso para todos los cristianos, seguidores, discípulos de Cristo.
En este paso del Evangelio Jesús pide a los suyos que no cobren el servicio; mientras que en otro lugar dice que el obrero es digno de su salario. ¿Cómo se entiende? En realidad la evangelización y la salvación son dones tan altos, que resultan absolutamente impagables e incobrables. Pero los beneficiarios, desde sus posibilidades y generosidad, deben sostener a los enviados de Cristo, y así recibirán el premio de apóstoles, como él promete a quien ayuda a sus enviados.
Jesús les dice a los apóstoles que no vayan a los paganos ni a los samaritanos, sino a los judíos extraviados, que eran los primeros destinatarios de la salvación. Pero él mismo predicó entre los samaritanos, y luego envió a los discípulos a predicar a los paganos de todo el mundo: “Vayan y evangelicen a todos los pueblos”.
Todavía hoy existen muchos evangelizadores y catequistas católicos que se dirigen sólo a los católicos practicantes que van a las iglesias, ignorando el mandato expreso de Jesús de ir a todas las gentes, a todo el pueblo. Es necesario buscar nuevas formas y medios para llegar a todos, en especial a los bautizados alejados.

Éxodo 19,2-6
En aquellos días, los israelitas, al llegar al desierto de Sinaí, acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios. El Señor le llamó desde el monte diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los israelitas: “Ya han visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a ustedes los he llevado sobre alas de águila y los he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escuchan mi voz y guardan mi alianza, ustedes serán mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”».

Dios escogió de modo especial a Israel como propiedad suya entre todos los pueblos. “Ser pueblo de Dios” -hoy “Iglesia de Cristo”- no es sólo un privilegio, sino que exige también la respuesta del pueblo con la escucha y obediencia a su voz.
Pero esta respuesta implica el compromiso de vivir en la intimidad con Dios: ser “nación santa”, y testimoniar entre todos los pueblos su salvación: ser “un reino de sacerdotes”, mediadores de esa salvación para todos los pueblos, pues Dios quiere que todos se salven, y su voluntad no cambia como la nuestra.
La plenitud de esa santidad –intimidad con Dios- y de ese sacerdocio –misión salvífica para todos los pueblos- la realiza Cristo Jesús con su vida, muerte y resurrección, quien comparte su santidad y sacerdocio con la Iglesia, el nuevo Pueblo de Dios, nosotros.
Los cristianos no podemos contentarnos sólo con ser destinatarios de la salvación, sino también mediadores (sacerdotes) de la salvación de Dios para todo el mundo. Así de claro e irrenunciable: debemos escuchar la voz de Dios y ponerla en práctica, si queremos ser destinatarios de esa salvación que Dios nos ofrece en Crsito. “¡Ay de mí si no evangelizo!”, exclamaba san Pablo.
Jesús nos indica la forma: “Quien está unido a mí (intimidad), produce mucho fruto (misión); pero separados de mí, no pueden hacer nada”. En esos consiste la plenitud de la intimidad con Dios y del sacerdocio mediador, que alcanza su máxima eficacia en la Eucaristía.

Romanos 5, 6-11.
Hermanos: Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos -en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir-; mas la prueba de que Dios nos ama, es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo; ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Se puede llegar a dar la vida por una persona amada o por una causa justa. Pero es difícil que alguien dé la vida por un enemigo o por algo que no vale la pena. Sin embargo, Jesús dio la vida por la humanidad pecadora -por nosotros-, que le había vuelto la espalda y hasta se había puesto contra él, como si fuera un enemigo, y por eso mismo no valía la pena.
Este gratuito, heroico, inaudito y casi absurdo amor de Cristo por la humanidad y por nosotros, es la máxima garantía de nuestra esperanza: la reconciliación con Dios y la salvación por la resurrección. Cristo dio la vida para que nosotros superemos la muerte, nuestro mayor enemigo, al que solos somos radicalmente incapaces de vencer.
Sin embargo, la seguridad de la oferta salvífica por parte de Dios sólo se concreta si el hombre la acoge con gratitud y aprecio, y se compromete a colaborar con Cristo en la salvación del prójimo. “Quien te creó sin ti, no te salvará sin ti”, asegura san Agustín.
Y san Pablo exhorta: “Trabajen por su salvación con temor y temblor” (Flp 2, 12); o sea, con responsabilidad y seriedad, pues se trata del máximo bien de nuestra persona y de la existencia humana, como lo expresa rotundamente Jesús: “¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si al final se pierde a sí mismo?” (Mt 16, 26).



COMPARTIENDO EL EVANGELIO - SOMOS DISCÍPULOS Y MISIONEROS

Simplemente hay que estar convencido, entusiasmado, tener pasión y ardor por la Iglesia y así, en las realidades que cada uno tenga, ¡vivir intensamente con fidelidad y perseverancia!

Reflexiones de Monseñor Rubén Oscar Frassia
Obispo de Avellaneda Lanús


Domingo 15 de Junio de 2008
11º domingo durante el año
Evangelio según San Mateo 9, 35 – 10, 8 (ciclo A)



15 de junio, día del padre:

Rezamos por todos los padres para que la oración los ayude a vivir con responsabilidad esa paternidad que es inclaudicable y que tiene que estar siempre presente.

¡Qué importante es la presencia de la madre, pero qué fundamental es la presencia del padre!

Que Dios bendiga a los papás y sus hijos; que Dios bendiga aquellos que ya han partido a la Casa de Dios, nuestro Querido Padre.


Evangelio: somos discípulos y misioneros


Este es un Evangelio misionero. Jesús nos envía porque somos sus discípulos y al ser discípulos somos enviados como misioneros.

El querido Papa Pablo VI decía que cuando la Iglesia toma conciencia de sí, cuando se da cuenta, cuando se descubre, se hace misionera y se hace diálogo con el mundo. La Iglesia tiene una misión y esa misión es, como la sal en la masa, ser fermento en los ámbitos, en las personas, en las familias, en las instituciones, en lo social, en lo laboral, en lo público, en lo cultural, en lo económico, en todos los ámbitos tenemos que ser fermento. Como la sal que sazona toda la masa, le da gusto y también cohesión.

Es importante recordar que el Sínodo de América Latina y el Caribe, reunido el año pasado en Aparecida, Brasil, y que contó con la presencia del Papa Benedicto XVI, fue tan fuerte ya que nos invita a todos a tomar conciencia de nuestro discipulado; tomar conciencia activa de nuestra pertenencia al Pueblo de Dios y de nuestra misión; a tomar conciencia también de lo que significa la presencia de Cristo -que está vivo- en medio de la sociedad. Por eso ¡tenemos que salir e ir a todos!; comenzando por los que están cerca y llegando a los que están últimos.

¿Quiénes son los que están cerca?

¿Y quiénes son los que están lejos?

¿Cómo salimos?

A veces podemos caer en la tentación de quedarnos encerrados en un pequeño mundo y, “como el problema es tan amplio, tan grande”, no hacemos nada. ¡Ni una cosa, ni la otra! Simplemente hay que estar convencido, entusiasmado, tener pasión y ardor por la Iglesia y así, en las realidades que cada uno tenga, ¡vivir intensamente con fidelidad y perseverancia! ¡No se puede hacer todo, pero hay que hacer algo!, y ese algo lo tiene que hacer usted y es irremplazable.

Pidamos al Señor entusiasmo, pero sobre todo convicción del amor. Si tenemos amor vamos a misionar. Y si no misionamos, no digamos que es porque no tenemos tiempo, sino digamos “¡que poco amor tenemos por el Señor, y porque tenemos poco amor no tenemos tiempo!”

Les dejo mi bendición: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén


“SERÉIS PARA MI UN REINO DE SACERDOTES Y UNA NACIÓN SANTA” (EX..19,5)


Quien es pobre, sabe que necesita de Dios, aún más sabe que su vida le pertenece a Dios y al plan que El tenga sobre el…y por eso cuando escucha el llamado va , se entrega, y sigue al pescador de almas, para trabajar la mies. - XI Domingo durante el año


Por Mons. Marcelo Martorell

En la base de la alianza con Israel Dios puso esta cláusula: “Si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre los pueblos…; seréis para mi un pueblo de sacerdotes y una nación santa” (Ex.19,5-6) Dios confiaba a Israel una misión sacerdotal y un oficio de mediación, de modo que la fe y la salvación llegasen a la humanidad entera a través suyo. El Pueblo de Israel no cesa de meditar sobre el acontecimiento en el que ve su acta de nacimiento, el Exodo. Sacado de la esclavitud, para constituirse nación santa, pueblo elegido. Renovados por la Alianza tiene una misión entre todos los pueblos de la tierra; su papel de testigo y mediador.-
En en nuevo testamento este papel pasa a la Iglesia, nuevo pueblo de Dios. “Vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa” (1Pe.2,9). La escritura está hablando del sacerdocio común del los fieles, basado en esta promesa del Altísimo, sacerdocio que pertenece a todo bautizado.

En medio de este pueblo sacerdotal, Jesús ha fundado otro sacerdocio, semejante al de Melquicedeq, el hombre separado de entre el pueblo, para que ejerza las funciones sacramentales y magisteriales. La elección y el envío de los doce, es el primer gesto del que se sabe “Sumo y Eterno Sacerdote”, mediador entre Dios y los hombres, el que da plenitud y supera todo sacerdocio y mediación de la Antigua Alianza, entregándolo a aquellos a quienes ha elegido para este oficio y “llamando a los doce, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”(Mt.10,1), les comunica su misión y sus poderes, “deben predicar que el reino de los cielos está cerca”(Ib.7) y llevar el mensaje de salvación “a las ovejas perdidas de la casa de Israel” y actualizar el Sacrificio de la Nueva Alianza, “haced esto en memoria de mi” …Dios, en Jesús, no ha excluido a ningún pueblo de la tierra, es Israel el pueblo privilegiado, y sobre él se depositaron como antiguamente las primicias de la salvación, si Israel no lo acepta, no es culpa de Dios, otros serán además, llamados a cumplir las promesas de la Nueva Alianza.

Nadie tiene prerrogativas en la elección, ni Israel antiguamente, ni los doce posteriormente, solo está el querer y la elección de Dios, nadie fue elegido por méritos personales; “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Jn 15,16). Dios el Señor deposita en su Iglesia este misterio de elección y sigue llamando en ella y a través de ella, a predicar el reino de los cielos y hacer presente la Eucaristía, Pan de Vida y Alimento de Salvación. Quien vive la realidad de la fe, debe escuchar a Jesús que sigue llamando…”estoy a la puerta y llamo, quien quiera escuchar mi voz…” Ap.3,20. Quien es pobre, sabe que necesita de Dios, aún más sabe que su vida le pertenece a Dios y al plan que El tenga sobre el…y por eso cuando escucha el llamado va , se entrega, y sigue al pescador de almas, para trabajar la mies.

Los llamados de hoy fundan su sacerdocio en el de Cristo, único y verdadero sacerdote que se ha inmolado a sí mismo por la salvación del mundo. “Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, con cuánta más razón, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”(Rom..5,10) Cristo reconciliador de todos los hombres es el fundamento de todo sacerdocio y su fuerza, El les confiere la gracia para ser fieles a su misión y poder en su ministerio amar a todos como El los amó…”hasta el fin”.

Oremos para que el dueño de la mies envíe trabajadores, fieles y entregados; así también el rebaño sea apacentado hasta que El vuelva.

Que María, llena del Espíritu Santo, nos anime a oír el llamado del Pastor y a seguirle a donde El quiera.


DÍA DEL PADRE


Quiero hablarles al corazón: por su intermedio Dios regala vida; y esa vida no se agota en esta tierra. Llega hasta el cielo. Ustedes y sus hijos tienen vida para siempre.

Por Mons. Jorge Lozano - Obispo de Gualeguaychú


Queridos Padres:

Este domingo 15 de junio celebramos el Día del Padre. Hace tiempo estoy convencido de que ser obispo es ser padre. Y parece que muchos de ustedes también, porque muy seguido me llaman “Padre Obispo”. Y como Obispo y Padre quisiera compartir algunos sentimientos y convicciones con todos los papás.

Quisiera tener en mi corazón sus diversas situaciones

A aquellos padres que tienen casa y también a los que aún la sueñan,

a los que trabajan y a los que esperan todavía por un empleo digno,

a los papás sanos y a aquellos que están enfermos,

a los que sonríen con frecuencia y a los que les cuesta un poquito más,

a los que tienen a su compañera de la vida al lado y a los que la han visto partir,

a los que viven con su mujer y a los que están separados,

a los padres del campo y a los de las ciudades,

a los que viven en los barrios más pudientes y a los que duermen en casillas de chapa,

a los papás de hijos adictos al alcohol o las drogas,

a los papás que tienen un hijo muerto y siguen remando la vida con esperanza,

a los que tienen hijos lejanos y hace mucho que no ven,

a los padres que no van nunca a la Iglesia y a los que participan activamente,

a los que tienen una estampita vieja en el DNI o en la billetera,

a los papás jóvenes y a otros que ya son abuelos, viendo la maravilla de la propia simiente dando fruto en otra vida pequeña,

a los que han adoptado la vida ya iniciada para ser papás toda la vida

a aquellos que miran a su alrededor y ven a su familia, fruto del amor,

y tantos más...

A ellos, a todos, quiero hablarles al corazón: por su intermedio Dios regala vida; y esa vida no se agota en esta tierra. Llega hasta el cielo. Ustedes y sus hijos tienen vida para siempre.

En esa vida hay amor. Podemos andar por caminos diversos, unos y otros, pero vamos hacia el mismo gran amor de Dios Padre.

Se es "progenitor" en segundos, pero “ser padre” es cosa de toda la vida. Gracias por "estar" allí. Presentes como padres. Con cantidad y calidad de tiempo. Es el gran reclamo de los niños y adolescentes: que "estemos" para acompañar y que nos encuentren disponibles y dispuestos a escuchar, jugar, alentar, tomar unos mates y conversar. Y también sabiendo compartir los silencios.

Los hijos necesitan del ejercicio de la autoridad para ayudarlos a crecer. Autoridad que pone límites pero no cierra horizontes: los abre. Y todos sabemos que sin límites no hay dirección en el crecimiento. Sin la guía junto al tallo joven no se crece erguido sino torcido, y no hay de dónde aferrarse frente a los vientos, hasta que las raíces sean fuertes para sostenerse por sí mismas. A veces se pasa de ser modelo, a ser cuestionado. Nadie aprende a ser papá de un día para otro, ni tampoco en los libros.

El día del padre es una fecha y una oportunidad para "dejarse querer", dejarse amar. Experimentar lo que está en los sentimientos pero no se expresa cotidianamente por timidez, por respeto humano, o falta de sinceridad simplemente. Es bueno escucharlo o animarse a decir "ya sabés que te quiero". Y a los que se nos pasó la oportunidad porque partieron, hacerlo oración cuantas veces nos lo pidan los recuerdos.

Es un día también para valorar la "gratuidad del amor", el servicio oculto, el amor desinteresado, el compartir familiar y el saber renunciar por amor al otro, sin reclamos.

También tomar conciencia de que somos o debemos ser, padres e hijos de la Patria, que necesita de un amor renovado y expresado: educándonos en el diálogo, la verdad, la sinceridad, la humildad, la solidaridad. Sabemos que hay cosas mucho más importantes que el dinero. Todas estas virtudes y valores los aprendemos y practicamos primero en casa como escuela de vida, Patria e Iglesia domésticas.


Seguramente deben de tener muchas ganas de darle cosas a sus hijos y familias. Y algunos todavía están esperando el momento de poder darles mayor bienestar. Pero estén felices de darles la fe para poder caminar en esta bendita tierra. Bendigan a sus hijos. Enseñenles a rezar y pidan a Dios por ellos.

Quiero que les llegue mi bendición. Rezo a la Virgen María y a San José por sus familias. Confío en que me enseñen todos los días a ser obispo y padre entre ustedes.

¡Feliz día para todos los papás de nuestra Argentina!


“LA RELIGIOSIDAD POPULAR”


Providencialmente el texto del Evangelio de este domingo nos permite seguir profundizando el tema del domingo pasado sobre la cercanía de Jesucristo, el Señor y la Iglesia, a los “publicanos y pecadores”.

Por Mons. Juan Rubén Martínez


Carta del Obispo de Posadas – 11º domingo del año – 15.06.08


El texto del Evangelio que leemos este domingo (Mt. 9,35; 10,8), se abre con un resumen de la predicación itinerante de Jesús en Galilea. Señala la compasión que siente el Señor hacia las multitudes. Las gentes están extenuadas, abandonadas, con ello describe las mil vejaciones y molestias a que están sometidos los pobres: “Como ovejas sin pastor”. Seguramente también se refiere “al pueblo de la tierra”, término despectivo usado por los fariseos para designar a la gente pobre o ignorante, que no tiene el conocimiento de la ley necesaria para observarla y tampoco recursos para ponerla en práctica. Por eso termina diciendo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Mt. 9,36-37). Posteriormente el texto se refiere a la elección e institución de los “Doce” Apóstoles.

Providencialmente el texto del Evangelio de este domingo nos permite seguir profundizando el tema del domingo pasado sobre la cercanía de Jesucristo, el Señor y la Iglesia, a los “publicanos y pecadores”, de ayer y de hoy, o bien la dimensión misionera hacia los que están alejados de Dios. No como los perfectos que salvan a los impuros, sino como los pobres que experimentan el amor de Dios y dan testimonio de Él a sus hermanos, a todos y especialmente a los más necesitados.

El domingo anterior reflexionábamos sobre el catolicismo popular expresado en diversos acontecimientos vividos en distintas peregrinaciones y encuentros de la Diócesis. Creo conveniente seguir profundizando sobre el valor que la Iglesia le da a la religiosidad popular tan arraigada en nuestra América Latina y que deberemos asumir, para ahondar este camino de la misión discipular emprendido en el continente y por lo tanto en nuestra Diócesis.

El documento de Aparecida señala sobre el tema de la piedad popular: “La piedad popular es una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia y una forma de ser misionero, donde se recogen las más hondas vibraciones de la América profunda. Es parte de una “originalidad histórica cultural” de los pobres de este continente, y fruto de “una síntesis entre las culturas y la fe cristiana”. En el ambiente de secularización que viven nuestros pueblos, sigue siendo una poderosa confesión del Dios vivo que actúa en la historia y un canal de transmisión de la fe. El caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador por el cual el pueblo cristiano se evangeliza a sí mismo y cumple la vocación misionera de la Iglesia.

Nuestros pueblos se identifican particularmente con el Cristo sufriente, lo miran, lo besan o tocan sus pies lastimados como diciendo: este es el “que me amó y se entregó por mí” (Gal. 2,20). Muchos de ellos golpeados, ignorados, despojados, no bajan los brazos. Con su religiosidad característica se aferran al inmenso amor que Dios les tiene y que les recuerda permanentemente su propia dignidad. También encuentran la ternura y el amor de Dios en el rostro de María. En ella ven reflejado el mensaje esencial del Evangelio. Nuestra Madre querida, desde (los Santuarios), hace sentir a sus hijos más pequeños que ellos están en el hueco de su manto. Ahora, desde Aparecida, los invita a echar las redes en el mundo, para sacar del anonimato a los que están sumergidos en el olvido y acercarlos a la luz de la fe. Ella, reuniendo a los hijos, integra a nuestros pueblos en torno a Jesucristo”. (264-265).

En realidad en Aparecida hemos vivido el acontecimiento, la oración, la reflexión junto a miles de peregrinos que compartían cada día la vida del Santuario y sobre todo la liturgia con quienes éramos miembros de la Conferencia. Desde ya que no fue difícil al estar inmersos en un santuario mariano describir la significación y valor de la piedad popular. A la luz de esta realidad contundente de la religiosidad de la gente cualquier proyecto cultural, político, educativo… que no asuma o valorice esta dimensión religiosa y los contenidos profundos que posee, violentaría lo más hondo de la dignidad humana cuyo fundamento último es ser imagen y semejanza de Dios.

En la Diócesis este lunes 16 tendremos nuestra Asamblea post sinodal, donde buscaremos llevar adelante las “Orientaciones pastorales”, que serán nuestra respuesta a los desafíos que exige la evangelización en este inicio del siglo XXI. La cosecha es mucha y los trabajadores somos pocos. Todos debemos comprometernos a colaborar y a participar, ya que nuestra indiferencia permitirá que algunos, pocos, se adueñen del futuro.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!


JESÚS… UN VECINO MÁS…


Jesús hasta cerca de los treinta años vivió como un vecino más en el ignorado y hasta despreciable Nazaret, entre “gente de campo” expresión peyorativa en esa época.

Por Mons. Miguel Esteban Hesayne

Homilía 15.06.08

Puesto que el Padre-Dios ha enviado a su Hijo-Dios para que mediante el Espíritu Santo se hiciera un hombre en las entrañas de una joven nazarena, es fundamental y prioritario la tarea de conocer cómo vivió el divino, enviado, su vida humana.- Es un conocimiento histórico que enriquece nuestra fe cristiana. Nos ayuda a clarificar el plan de divino de la Creación entera. Por supuesto, comenzando a descubrir el valor divino de lo humano. Tanto más que, si bien por motivaciones laudables, no pocas representaciones de Jesús-hombre han sufrido transpolación cultural que han desdibujado su vida de niño, de adolescente, de joven nazareno…

Volvamos siglos atrás. A grandes pinceladas históricas, recuperemos la fisonomía de la gente entre quiénes Jesús vivió la mayor parte de su vida terrenal. Comencemos por su pueblo: Nazaret, una pequeña aldea campesina, de apenas 200 a lo sumo 400 habitantes, tan desconocida que no figura en los Libros Sagrados del pueblo judío ni tampoco en libros históricos profanos. Aldea insignificante y sumamente precaria, con habitantes alojados en cuevas excavadas en las laderas de los alrededores y otros en casas bajas, de paredes oscuras de adobe, con techos de ramaje seco y pisos de tierra apisonada. Casas de un solo ambiente agrupadas en torno a un patio común con un pequeño molino donde las mujeres ayudadas de sus hijos pequeños molían el grano el horno común en el que cocían el pan- El patio también común, lugar de juegos para los niños y tertulia y descanso para los mayores al regresar de sus tareas de labranza.

La vida de la Sagrada Familia no transcurrió entonces en una simpática casita con atrayente colorido como la representan no pocas de la imaginería piadosa. Jesús ha vivido en una pobrísima casa y ha pasado muchas horas en el patio común jugando de niño con sus vecinitos y vecinitas, de adolescente con otros y otras adolescentes Ha visto a su madre María barrer parte del patio con una hoja de palmera y levantarse bien temprano para elaborar la masa con un poco de levadura. Junto a otras mujeres sentadas al atardecer, ha observado como su madre remendaba la ropa…y ha escuchado como los niños piden alimento a sus padres y ha conocido la ayuda de vecino a vecino.
La vida terrena del “Hijo del Hombre”, expresión con la que Jesús se autodesignaba, no fue la vida silenciosa y apacible de un Claustro…Tampoco transcurrió en la tranquilidad de un hogar cerrado en cómodos aposentos. Vivir en Nazaret era vivir como al descampado con un grupo de familias en las que no había secreto entre ellos. Lo que sí compartían la dureza del vivir campesino de ese entonces. El hambre era una amenaza real, después de una mala cosecha. Aún cuando les había ido bien, la alimentación de los campesinos era muy frugal y poco variada: pan, aceitunas, vino, lentejas con algunas verduras completada con higos y un poco de queso… El pescado y la carne se reservaban para las grandes celebraciones…

Jesús hasta cerca de los treinta años vivió como un vecino más en el ignorado y hasta despreciable Nazaret, entre “gente de campo” expresión peyorativa en esa época.

Estos simples datos nos ayudan a entender la extrañeza de quiénes sabían su origen de familia nazarena. Como la expresión de Natanael al ser invitado a conocer a Jesús ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? (Jn.1,46) Con su experiencia de Dios en el silencio agreste de Nazaret, nos ha enseñado a estar abierto al mundo de la creación. Jesús con una intuición llena de encanto, se alegra por el sol y las flores del campo y los pájaros del cielo. Su Evangelio nos devuelve la cercanía del cuidado amoroso de Dios por la vida que bulle en cada ser humano.

Su gran lección, en palabras y gestos, es que la vida humana es el valor supremo en el estado o situación en que se encuentre y ha de ser el centro de interés de todo pensamiento y actividad. No es el tener sino el ser lo que hace feliz a la creatura humana.[1]


[1] Recomiendo leer a la luz de estos datos históricos las parábolas y comparaciones hogareñas de Jesús.



FAMINAT INVITA A RETIRO ESPIRITUAL ABIERTO - "SAN JOSÉ, MUESTRA QUE ERES NUESTRO PADRE"


Sábado 21 de junio - Desde las 20:00, hasta 22:00. - Sede FAMINAT
Esquina San Martín y Ricchieri - Bella Vista
Predica Néstor A. Fernández- Sacerdote
Entrada libre y gratuita


LECCIONES DE UN CUENTO DE LA INFANCIA


Seguramente muchos habremos escuchado en nuestra infancia, de labios de nuestros padres y abuelos, aquel sabio cuento que tenía como protagonistas a un padre y a su hijo.

Por Mons. José Ignacio Munilla, obispo de Palencia


Los dos viajaban con su burro atravesando diversos pueblos, suscitando comentarios muy dispares entre los lugareños:

Al pasar por el primer pueblo, el padre montaba sobre el burro y el hijo caminaba a su vera. Los comentarios no se hicieron esperar: “¡Qué padre tan inmisericorde! ¡El pobre niño caminando y él encima del jumento, como si fuera un sultán!”

Al escuchar las murmuraciones, decidieron cambiarse antes de llegar a la siguiente población, de forma que ahora el padre caminaba y el hijo era quien montaba el borrico. Pero, sin embargo, las críticas no hicieron sino cambiar de signo: “¡Mira qué juventud tenemos hoy en día! ¡El anciano padre caminando, y un muchacho tan ágil, sentado a lomos del burro!”

Visto lo visto, pensaron que lo mejor sería montar los dos sobre el asno al pasar por el tercero de los pueblos. Pero las cosas se pusieron todavía peor: “¡Pobre burro! ¡Los que van montados en él demuestran ser más bestias que el desdichado animal!”

Aturdidos por tanta crítica, decidieron entrar al cuarto pueblo, ambos a pie, junto al burro. Pero, ni por esas…: “Pero, ¡qué tontos! ¿Para eso se han comprado un burro?, ¿para ir andando?”.


La moraleja que se nos transmitía con la narración de este cuento, era tan evidente como importante: Necesitamos ser libres del juicio ajeno, para poder obrar en justicia y en verdad. Quien tiene su referente en las críticas de los demás o en los aplausos cosechados, está condenado a no actuar en conciencia.

Pasados ya muchos años, he ido comprendiendo que aquella sabia narración que mi difunto padre nos contaba de pequeños, tiene más aplicaciones de las que él mismo hubiese supuesto. ¿Acaso no le ocurre a la Iglesia hoy en día, lo mismo que a los protagonistas del cuento? ¿No tenemos también nosotros que extraer la enseñanza de conquistar la necesaria libertad interior, para que la vida de la Iglesia sea lo que Dios quiere de ella, sin dejarnos amedrentar por tantas burlas, sátiras y comentarios ligeros?


El padre sobre el burro y el hijo caminando

A veces se le acusa a la Iglesia de paternalismo y/o de autoritarismo: “¡Míralos…, hablan ex cátedra y se creen que están en posesión de la verdad!”. En medio de una sociedad en la que la figura del padre, e incluso el mismo sentido de autoridad están en plena crisis, existe una reacción alérgica hacia el Magisterio de la Iglesia.


El hijo montado y el padre a pie

Es de sobra conocida la predicación moral de Iglesia respecto a los más débiles: enfermos, pobres, ancianos, niños no nacidos, huérfanos e hijos de familias desestructuradas, embriones congelados, etc. Pero, sin embargo, tampoco aquí nos libramos de la incomprensión: “¡Cada uno decide los valores que cree que deben ser respetados!”. En efecto, la opción cristiana “pro vida”, se presenta como enemiga de la mentalidad “pro libre elección”.


Los dos montados sobre el asno

Cuando la Iglesia se sirve de los medios modernos para la evangelización –televisión, radio, Internet, presencia en foros públicos, etc-, con mucha frecuencia es percibida y criticada como una intrusa en la vida pública: “¿Por qué tienen que sermonearnos fuera del púlpito?”. Y es que, con frecuencia se nos quiere hacer creer que el ámbito de las creencias religiosas se circunscribe únicamente al interior de la conciencia y a la sacristía.


Ambos a pie, junto al burro

Paradójicamente, otras veces la Iglesia es criticada, precisamente, por no dirigirse al hombre de hoy en su propio lenguaje: “¿Cuándo se darán cuenta de que se están quedando anquilosados con esa forma tan obsoleta de evangelizar?”. Frente a estas contradicciones, nosotros no podemos perder la conciencia de que los métodos modernos de evangelización, han de ser acompañados con la oración y la penitencia, para que puedan ser eficaces y fecundos.


Moraleja: Nuestro público es Dios

Evidentemente, la moraleja del cuento no puede ni debe ser que, tengamos que hacernos sordos a las correcciones y a las críticas, incluso cuando sean formuladas desde el desamor. Así lo decía sabiamente Unamuno: “Toma consejo del enemigo”. Pero, ciertamente, una conclusión necesaria es que no perdamos la paz por causa del ambiente de juicios ligeros y críticas sistemáticas, en el que estamos envueltos. Esta es la moraleja: ¡Nuestro público es Dios! La Iglesia necesita la libertad interior para poder realizar la voluntad de Dios, que es justicia, amor y esperanza para todos los hombres.


Fuente Ecclesia Digital


COMIENZO DEL AÑO DE SAN PABLO


Este año la fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo coincidirá con el domingo próximo. Y este se da una circunstancia especial: comenzaremos el año dedicado a San Pablo, convocado en toda la Iglesia católica por el Papa Benedicto XVI.

Por + Josep Àngel Saiz Meneses - Obispo de Terrassa


El anuncio lo hizo el Papa al final de su homilía durante las primeras vísperas de la solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo, el jueves 28 de junio de 2007, en la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, la basílica dedicada al gran apóstol de los gentiles, cuyos restos se conservan y reciben una gran veneración en dicho templo.

“Me alegra anunciar oficialmente –dijo Benedicto XVI- que al apóstol San Pablo dedicaremos un año jubilar especial, del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009, con ocasión del bimilenario de su nacimiento, que los historiadores sitúan entre los años 7 y 10 después de Cristo”.

Desde los comienzo de la era cristiana, la tradición ha considerado a San Pedro y a San Pablo inseparables el uno del otro, aunque cada uno tuvo una misión diversa que cumplir: San Pedro fue el primero en confesar la fe en Cristo; San Pablo obtuvo el don de poder profundizar en su riqueza. San Pedro fundó la primera comunidad de cristianos provenientes del pueblo elegido; San Pablo se convirtió en el apóstol de los gentiles. Con carismas diversos –y no sin algunas tensiones entre ellos- trabajaron ambos por una única causa: el testimonio de Jesucristo y la construcción de su Iglesia.

¿Qué pretende Benedicto XVI al proclamar este año jubilar paulino? ¿Qué sentido hemos de darle en nuestra joven diócesis? La respuesta nos la dio el mismo Papa en la homilía en el curso de la cual hizo el anuncio: aprovechar esta ocasión para unirnos más profundamente a Cristo mediante la fe, la esperanza y el amor, y para dar testimonio de él ante nuestra sociedad de hoy.

Será bueno acogernos a las mismas palabras del Santo Padre. En su homilía, el Papa aludió a un detalle muy personal de San Pablo. Es una circunstancia que nos puede iluminar a nosotros, cristianos de hoy, que sentimos la responsabilidad de dar testimonio de Cristo y “con temor y temblor” –como Pablo- quizá sentimos la dificultad de hacerlo con coherencia y el miedo a que no seamos escuchados.

“Por sus cartas sabemos –dijo el Santo Padre- que San Pablo no sabía hablar muy bien; más aún, compartía con Moisés y Jeremías la falta de talento oratorio. ‘Su presencia física es pobre y su palabra despreciable’ (2 Co 10, 10). Por lo tanto, los extraordinarios resultados apostólicos que pudo conseguir no se deben atribuir a una brillante retórica o a refinadas estrategias apologéticas y misioneras. El éxito de su apostolado depende, sobre todo, de su compromiso personal al anunciar el Evangelio con total entrega a Cristo.”

Este creo que ha de ser el primer fruto de este año paulino: imitar al gran apóstol en la entrega a Cristo y en la valentía en dar testimonio de nuestra fe. “Queridos hermanos y hermanas –añadió el Papa-, como en los inicios, también hoy Cristo necesita apóstoles dispuestos a sacrificarse. Necesita testigos y mártires como San Pablo: un tiempo perseguidor violento de los cristianos, cuando en el camino de Damasco cayó en tierra, cegado por la luz divina, se pasó sin vacilación al Crucificado y lo siguió sin volverse atrás. Vivió y trabajó por Cristo; por él sufrió y murió. ¡Qué actual es su ejemplo!”

Creo que aquí tenemos la clave y el principal objetivo del jubileo paulino que ahora nos disponemos a comenzar.



PAPA LLAMA A CRISTIANOS A LA PLEGARIA Y A LA ACCION


El papa Benedicto XVI afirmó hoy, durante la audiencia general en el Vaticano, que los cristianos del tercer milenio deben saber actuar por el bien del prójimo y, al mismo tiempo, deben saber rezar.

El Pontífice hizo hincapié en que la plegaria es indispensable para la vida cristiana, pero también lo es la acción al servicio de los demás.

Benedicto XVI explicó la "precisa enseñanza moral" de San Isidoro de Sevilla (559-636), obispo, teólogo y erudito de la España visigoda proclamado doctor universal de la Iglesia.

"El siervo de Dios imitando a Cristo se dedica a la contemplación sin negarse a la vida activa; comportándose diversamente no sería justo; en efecto, como se debe amar a Dios con la contemplación así se debe amar al prójimo con la acción", afirmaba Isidoro, según recordó el Papa.

El Pontífice invitó así a buscar "esta síntesis de una vida que busca la contemplación de Dios, el diálogo con Dios en la plegaria y en la lectura de las Sagradas escrituras, y la acción al servicio de la comunidad humana".

"Esta síntesis es la gran lección de Isidoro a los cristianos de hoy, que estamos llamados a testimoniar a Cristo al inicio de un nuevo milenio", explicó.

Isidoro vivió una situación político-social en la que "los visigodos bárbaros y arianos habían invadido la península ibérica y se habían adueñado de los territorios que habían pertenecido al imperio romano, por lo que era necesario reconquistarlos al catolicismo", recordó el Papa.

(ANSA). MRZ


BENEDICTO XVI EVOCÓ A SAN ISIDORO DE SEVILLA, “GLORIA DE LA IGLESIA”


Durante su catequesis semanal, el Papa Benedicto XVI recordó a San Isidoro de Sevilla, ‘Ilustre maestro de nuestra época y gloria de la Iglesia católica’, como lo consideró el Concilio de Toledo.

Por Esteban Pittaro


Benedicto XVI recordó en la Audiencia de hoy a San Isidoro de Sevilla, obispo de Sevilla en 1599. “Es considerado el último de los Padres cristianos de la antigüedad. Poco después de su muerte, acaecida en el año seiscientos treinta y seis, el Concilio de Toledo lo definió como ‘Ilustre maestro de nuestra época y gloria de la Iglesia católica’”, recordó el Papa.

San Isidoro, amigo del Papa Gregorio Magno, fue el hermano menor de san Leandro, al que sucedió en la Sede episcopal de Sevilla, recordó Benedicto XVI, quien dedicó hace unas semanas dos de sus catequesis al recordado Pontifice San Gregorio. “Isidoro, que en su infancia conoció el exilio, se educó en un ambiente de disciplina y estudio. Su casa contaba con una nutrida biblioteca repleta de obras clásicas, paganas y cristianas”, recordó el Papa evocando al santo.

“Experimentó un permanente conflicto interior entre el deseo de dedicarse únicamente a la meditación de la Palabra de Dios y las exigencias procedentes de la caridad por los hermanos, de cuya salvación, como Obispo, se sentía encargado”, valoró el Santo Padre. “Isidoro poseyó el don de la collatio, es decir, de la recopilación, siendo admirable su preocupación por no descuidar nada de lo que la experiencia humana había producido en la historia de su patria y del mundo entero”, recordó el Santo Padre.

La vida de San Isidoro une “la contemplación de Dios, el diálogo con Él en la oración y en la lecutara de la Sagrada Escritura, así como también la acción al servicio de la comunidad humana y el prójimo. Esta síntesis es el legado del gran Obispo de Sevilla para nosotros, cristianos de hoy, llamados a testimoniar a Cristo en el inicio del nuevo milenio”, concluyó el Papa.


CRISIS ALIMENTARIA: EL PAPA ALIENTA MICROPROYECTOS QUE INCENTIVEN LA RESPONSABILIDAD


En plena crisis económica, con repercusiones dramáticas para muchas familias a las que les falta lo necesario para comer, Benedicto XVI ha pedido promover microproyectos en los países en vías de desarrollo que responsabilicen a hombres y mujeres con el bien común.

Fue la consigna que dejó particularmente a Camerún, este lunes, en el discurso que entregó al nuevo embajador del país africano ante la Santa Sede, Antoine Zanga, quien desde 2004 era ministro de Correos y Telecomunicaciones.

Microproyectos y responsabilidad

"Su país, al igual que otros muchos, particularmente en el continente africano, sufre a causa de la coyuntura económica actual, que afecta a numerosas familias que no tienen lo mínimo para responder a sus necesidades mas fundamentales", constató el Papa en su discurso preparado en francés.

Por este motivo, el Papa presentó elementos que pueden alterar esta tendencia, comenzando por la responsabilidad de cada país afectado: "Toda nación debe buscar la estabilidad económica y social, organizando sin cesar sus propios recursos, respetando las propias instituciones".

En este contexto, aseguró, "es necesario favorecer microproyectos que comprometan localmente a hombres y mujeres, así como luchar eficazmente contra los tráficos ilícitos y contra los fenómenos de corrupción".

La clave, en este sentido, dijo, está en "tener una conciencia cada vez más aguda del bien común".

Ayuda internacional

Por otro lado, deseó que "la comunidad internacional, a través de ayudas apropiadas y bien orientadas, así como a través de una política económica a escala mundial, pueda contribuir a romper el círculo vicioso del subdesarrollo y de la pobreza extrema".

Según el obispo de Roma, "es necesario también tener en cuenta los diferentes fenómenos que tienen una incidencia nefasta en las poblaciones, como los cataclismos, el recalentamiento climático, las pandemias, las guerras y el terrorismo".

En este contexto, alentó a las instituciones internacionales y a las autoridades locales a trabajar para lograr "acuerdos que tengan por objetivo un alivio o condonación de la deuda, y una repartición más justa de las riquezas".

De esta manera, afirmó, se puede dar a los países necesitados "un nuevo empuje económico y social para el bien de todos sus habitantes y para dar a la juventud una nueva esperanza en un porvenir mejor".


© Innovative Media, Inc.


OBISPO LUGO DICE EN GUARANDA QUE LUCHARÁ JUNTO A GOBIERNOS DE IZQUIERDA


El presidente electo de Paraguay llegó hoy a la capital de Bolívar. Correa indicó que con la elección de Lugo “el socialismo del siglo XXI” se impone a lo largo.

El presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, prometió hoy en Ecuador que trabajará para que su país ya no sea visto como uno de los más corruptos y luchará al lado de los demás gobiernos de izquierda por la defensa “de la soberanía con equidad”.

“Queremos que nuestro país no sólo sea recordado como el mas corrupto de América y el fútbol, sino por su gente, nobleza, humildad y laboriosidad”, dijo el presidente en un discurso ofrecido en Guaranda, adonde regresó casi tres décadas después de haber iniciado allí su vida religiosa.

Lugo, un obispo suspendido de sus funciones que el 15 de agosto asumirá la presidencia en Paraguay, destacó sus coincidencias con los gobiernos de izquierda de la región, asegurando que asumirá junto a ellos la “defensa de la soberanía con equidad y justicia”.

“Con (el presidente boliviano) Evo (Morales) decíamos ayer que la patria tiene que vivir aunque esto nos cueste a nosotros morir”, señaló emocionado durante un acto realizado en una universidad estatal, en el que estuvo acompañado del presidente Rafael Correa.

“Nos hemos embarcado a hacer política con mayúsculas, y darle ese ingrediente ético a la política”, agregó en medio de aplausos.

Por su parte, Correa indicó que con la elección de Lugo “el socialismo del siglo XXI” se impone a lo largo y ancho de la región como una muestra de rebeldía contra el neoliberalismo.

“Lugo ingresó también a la época irreversible, de justicia, de paz, de soberanía”, subrayó Correa.

El presidente electo de Paraguay fue declarado doctor Honoris Causa por la universidad estatal de Bolívar, donde recibió un reconocimiento a su trabajo como misionero de la congregación del Verbo Divino a finales de la década de los setenta.


Fuente Guaranda, AFP
Distribuido por NotiPol


jueves, 14 de febrero de 2008

SOR LUCÍA DE FÁTIMA


Lucía de Jesús Rosa dos Santos, más conocida como Hermana Lucía, fue una monja católica portuguesa perteneciente a la Orden de las Carmelitas Descalzas. Fue una de los tres pastorcitos a quienes la Virgen María se les apareció en Fátima (Portugal) y fallecida el ‎13 de febrero de 2005.

viernes, 27 de julio de 2007

LA AGENCIA DE ADOPCIONES DE LA IGLESIA CATÓLICA DEL REINO UNIDO CESA SUS FUNCIONES PORQUE EL GOBIERNO OBLIGA A LA ADOPCIÓN HOMOSEXUAL


Catholic Care, una importante agencia de adopción católica británica anunció esta semana que cesará sus operaciones a la luz del requisito recientemente impuesto por ley de que deben permitir que los niños sean adoptados por parejas homosexuales.

Por Hilary White

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jueves, 22 de marzo de 2007

EL COMPROMISO DE OBISPOS CATÓLICOS DEL REINO UNIDO SOBRE LA ADOPCIÓN GAY HACE QUE LOS ACUSEN DE HIPOCRESÍA


Como temían los partidarios de la familia tradicional, la política de apoyo tácito de la Iglesia Católica Inglesa al movimiento homosexual fue contraproducente contra los esfuerzos para detener la legislación del “Reglamento de Orientación Sexual” en la Cámara de los Lores sobre Miércoles.

Por Hilary White

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lunes, 29 de enero de 2007

EL ARZOBISPO DE BIRMINGHAM: “AH, POR CIERTO, LAS AGENCIAS DE ADOPCIÓN CATÓLICAS BRITÁNICAS YA PERMITEN LA ADOPCIÓN A LOS GAY”

Mientras criticaba enérgicamente al gobierno de Blair por forzar la ideología secularista en las agencias sociales católicas, el arzobispo Vincent Gerard Nichols de Birmingham admitió que sus propias agencias de adopción ya permiten la adopción de niños por parte de homosexuales individuales.

Por Hilary White 

viernes, 21 de abril de 2006

EL CARDENAL RETIRADO MARTINI, DICE QUE EL ABORTO LEGAL ES "POSITIVO"

El polémico cardenal Carlo Maria Martini, favorito de los disidentes liberales dentro de la Iglesia católica, muchos de los cuales esperaban que fuera elegido Papa, ofreció una entrevista sobre el aborto, la investigación con embriones, el SIDA y el uso de condones para el semanario italiano L'Espresso.

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jueves, 1 de diciembre de 2005

NUEVO «TEÓLOGO DEL PAPA», EL SACERDOTE DOMINICO WOJCIECH GIERTYCH

Benedicto XVI ha nombrado teólogo de la Casa Pontificia, cargo comúnmente conocido como el «teólogo del Papa», al padre Wojciech Giertych, de la Orden de los Frailes Predicadores, según anunció este jueves la Oficina de Información de la Santa Sede.

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jueves, 30 de junio de 2005

SEDEVACANTISMO Y EL PAPA DE CARTÓN

Reconociendo al Papa - pero "sólo para fines de exhibición".

Por el padre Anthony Cekada

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lunes, 27 de junio de 2005

RATZINGER: 99% PROTESTANTE

El programa de 1993 de Benedicto XVI para una iglesia ecuménica mundial.

Por el padre Francesco Ricossa

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jueves, 2 de junio de 2005

EL PAPA TAMIZADO - DIFICULTADES CON EL SEDEVACANTISMO

Publicamos un articulo escrito por Laszlo Szijarto cuestionando la postura sedevacantista. 

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miércoles, 27 de abril de 2005

RATZINGER BAJO SOSPECHA DE HEREJÍA


El 28 de abril de 1969, Pablo VI anunció la fundación de la Comisión Teológica Internacional, un órgano destinado a ser paralelo a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

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domingo, 24 de octubre de 2004

EL SACERDOTE DE MARIHUANA

El 21 de enero de 2004, el p. Richard Arko, de 40 años de edad y el cómplice Jensen Powell, (24), fueron arrestados por la policía por cultivar marihuana en un armario en la rectoría de la iglesia Príncipe de Paz.

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lunes, 6 de septiembre de 2004

RATZINGER Y EL FEMINISMO

Un breve análisis sobre el Documento presentado por el cardenal Ratzinger y su relación con el feminismo

Por Atila S. Guimarães

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viernes, 16 de enero de 2004

EL CARDENAL DANNEELS DEFIENDE EL USO DE CONDONES PARA COMBATIR EL SIDA


El cardenal belga Godfried Danneels, de 70 años, el favorito de los medios de la izquierda para convertirse en el próximo papa, ha desatado otra tormenta de fuego abogando públicamente por el uso de condones como protección contra el VIH / SIDA.

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domingo, 21 de septiembre de 2003

EDWARD SEYMOUR Y LA ABOLICIÓN DE LAS CAPILLAS

Eduardo Seymour

Publicamos un resumen de un breve periodo de tiempo en la convulsionada Inglaterra tras la muerte de Enrique VIII y la enemistad de su sucesor con la Iglesia Católica (1546-1552) 

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