Los fieles y buenos católicos quieren que sus obispos sean verdaderos padres espirituales, más en casa que en el confesionario o ante el altar que en la sala de juntas o el salón de banquetes. Quieren que sus sacerdotes sean valientes en la proclamación de la enseñanza completa de la Iglesia y fieles en sus votos y promesas personales.
Por el p. Benedict Kiely
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EL “ASCENSIFIJO” DE PRÉVOST
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En el servicio Novus Ordo de la fiesta de la Epifanía del Señor y clausura
del “Año Jubilar de la esperanza” en la Basílica de San Pedro, León XIV
Riggit...
Hace 3 horas

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